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martes, 22 de marzo de 2011

Derrame en Chambira. De humedales, hormigas y petróleo

Los antropólogos Sergio Garcia Perez y Jimmy Flores Altamirano nos mandan desde Lima este texto, sobre la situación del Distrito de Urarinas, Loreto, y de sus gentes en la Amazonia Peruana y el terrible envite de la empresa petrolífera argentina PlusPetrol Norte S.A.

Derrame en Chambira. De humedales, hormigas y petróleo.
(por Sergio García Pérez y Jimmy Flores Altamirano. Lima, Marzo 2011)

Distrito de Urarinas, Loreto, Amazonia Peruana; el verde selvático de una de las candidatas a maravilla del Mundo se cubre de negro. Históricamente zona dejada a la mano de Dios, las Empresas y el Ejército: Predicadores, milenaristas y apocalípticos crearon escuela, empresarios explotaron la shiringa o caucho hasta agotarla por completo, el Ejército peruano reclutó combatientes para la el conflicto contra el Ecuador y ahora recoge jóvenes de 18 y 19, sin mayor experiencia de combate, mal preparados, mal alimentados y sin los implementos adecuados, para enfrentarse contra el narcotráfico y los grupos armados a su servicio en el Valle del Río Apurímac y Ene (V.R.A.E.), la principal zona productora de cocaína y de soldados muertos en los últimos cinco años.

En la actualidad, el Perú avanza según informan los candidatos políticos en plena campaña, pero la selva amazónica sigue siendo un espacio en el que evangelistas ganan numerosos adeptos, contratistas de las empresas del Grupo Romero(1), dedicadas a la siembra de palma aceitera para biocombustibles, recorren la zona llevándose con falsas promesas a comuneros a trabajar al departamento de San Martín por 10 soles el día, y dónde la aspiración de muchos jóvenes pasa por ingresar en el cuerpo militar como un medio de ingresos y subsistencia temporal.

El hecho que la Amazonía peruana sea una zona rica en recursos es algo que han sabido ver las petroleras que operan desde hace más de cuarenta años en las cuencas de los ríos Tigre, Pastaza, Corrientes, Marañón y Amazonas; repartiéndose el terreno en un loteo que incluye la explotación de reservas naturales como la del Pacaya Samiria en el lote 8X donde opera la empresa argentina PlusPetrol Norte S.A. sin tener en cuenta a los pobladores de la zona, que directa o indirectamente se les está forzando a cambiar sus formas de hacer y cultura o a marchar del territorio.

El impacto socio-ambiental de las empresas en esta zona ha pasado inadvertido hasta la última década, desde que en el año 2000 el derrame de 5500 barriles de crudo en el río Marañón sientan precedente. Un nuevo derrame en el 2010, esta vez de 300 barriles de crudo, dispara la alarma entre la población local y comienzan a hacerse evaluaciones del impacto no sólo de los derrames sino de la propia actividad petrolera: aguas de formación(2), contagio de enfermedades, etc.

Por impacto ambiental de la actividad petrolera y sus derrames se entiende la muerte y contaminación de especies animales y vegetales; la disminución acelerada de la flora y la fauna del lugar; la existencia de metales pesados (cadmio, plomo y zinc, entre otros) tanto en el río, como en pescados (y, por ende, en los pobladores ya que el pescado es la base alimentaria de la zona). Todo esto tiene una repercusión directa en la población del lugar, que cocina, se alimenta y lava en estas aguas: escasez de alimentos, déficit de desarrollo cerebral y muscular infantil consecuencia de los metales pesados ingeridos, aumento de casos de cólicos, dermatomicosis, cáncer de laringe y tosferina entre otras, son las consecuencias más inmediatas.

El impacto social de estas corporaciones en la población no es menos grave: ruptura del tejido social existente motivada por las “costumbres” que lleva la corporación y sus trabajadores a las comunidades –alcohol, cambio de la dieta alimentaria, aparatos tecnológicos,…- ; divisiones internas y externas a causa de las políticas de los “beneficios recibidos” por daños causados, indemnizaciones selectivas que enfrentan a familias por algunos escasos puñados de soles - debido a la falta de costumbre en la acumulación de dinero; pérdida de la identidad cultural motivado por el desprestigio al indígena y el recurso del mestizo(3); así como la dependencia que se crea en algunas comunidades hacia las corporaciones, las que piden como a un padre que nunca está en casa, que se haga cargo de los daños que la misma corporación ha provocado.

Un nuevo derrame, esta vez en el río Chambira –afluente del Marañón- ha vuelto a poner en vilo a la población, Urarina(4) en su mayoría, que acostumbrada a ver correr el negro del crudo por el rio se preguntan por las nuevas consecuencias: ¿bufeos muertos flotando en el río? ¿ árboles negros y abrasados?


Se hace necesario recordar algunos cambios relacionados con el inicio de las actividades extractivas en el Chambira en 1997; como por ejemplo que los bufeos, cocodrilos y otros animales acuáticos que poblaban este río de agua oscura prácticamente hoy día han desaparecido; o como en ese mismo año aparecen los primeros casos de tos ferina en la población infantil indígena; o como las compañías petroleras entraron en la zona ayudados por el ILV –organización evangélica que traduce la Biblia a lenguas nativas, alegando ayudar a estos pueblos, mientras la cuenca del río ha carecido de posta médica hasta escasos cinco años, implicando esto el desplazamiento de más de tres días en peque (canoa con motor) o una semana en canoa, en caso de necesaria visita al médico.

El reciente enero, el equivalente a 400 barriles de petróleo se han derramado en un aguajal a escasos cuarenta metros del río Chambira, a la altura de la comunidad de Nueva Alianza. En el aguajal habita la Yacumama o madre del aguaje, la grandiosa anaconda que ha dado origen a tantos mitos, leyendas y canciones; pero en el aguajal de Alianza no vimos ni una serpiente, sólo árboles quemados, aceite, petróleo y trabajadores de Pluspetrol limpiando, como el que rompe un vaso y esconde los cristales rotos esperando que nadie eche en falta el recipiente. La empresa. elude responsabilidades alegando que el derrame no ha llegado al río –obviando que dicho derrame se ha dado en un humedal donde filtra el agua a escasos cuarenta metros de la cuenca, con lo que el petróleo filtra directo al río- y que no ha sido por el mal estado de las tuberías –que se encuentran oxidadas y viejas como hemos comprobado- sino por el acto vandálico de saboteadores. Mientras tanto, los especialistas mantienen silencio acerca del estado del río. La Dirección General de Salud –DIGESA- no ha hecho evaluación, y el Instituto de Investigaciones Amazónicas –IIAP- parece haber quedado vetado para el Ministerio de Salud y Medio Ambiente después que su informe acerca de la contaminación en el Marañón en el 2010 concluyera afirmando que existen 10 veces más metales pesados en el río de los permitidos, informe tremendamente contradictorio con el de DIGESA que concluyó afirmando que existe contaminación pero que es tolerable.

A fechas de hoy, ya dos meses después del derrame, representantes de 14 comunidades afectadas del Chambira y del Marañón –que también en enero sufrió un nuevo derrame al rebasar el depósito por un descuido de los trabajadores-, se encuentran en la ciudad de Iquitos reclamando a la empresa argentina responsabilidades. Habría que tener en cuenta el esfuerzo que supone para estas personas el mantenerse durante ya un mes en una ciudad, alejadas de sus comunidades y abandonando sus chacras, gastando diariamente soles de los que carecen; mientras la empresa se desentiende con un “vuelva usted mañana”.

Ante este conflicto en particular dos opciones posibles: la primera, reclamar, negociar y aceptar la indemnización de la compañía(5); y otra, denunciar vía civil y penal lo que está ocurriendo en esta zona desde hace más de 40 años. Algunas organizaciones y moradores se han encaminado ya hacia esta segunda opción, sin duda menos inmediata y más sufrida, con la intención de unir los diferentes pueblos de la zona para juntos afrontar a las grandes corporaciones.

Los kukamas, pueblo vecino de los urarinas, en el río Marañón cuentan como los shitaracuys, un tipo de hormigas, carecen de miedo y pueden enfrentar cualquier amenaza por grande que sea; por ejemplo, al encontrarse una víbora se amontonan uno sobre otro encima de su cuerpo hasta que la serpiente huye. Semejante situación la que se les presenta a los pueblos indígenas amazónicos, quienes o se unen para juntos decidir sobre su futuro, o intentan salvarse de a uno dejando atrás cultura y cosmovisión.

(1) Uno de los más grandes e influyentes grupos económicos del Perú, que en los últimos años diversificó más su presencia económica invirtiendo en la producción de palma aceitera para la producción de biocombustible en la Región de San Martín, colindante con Loreto. Desde hace un par de años el desarrollo de sus actividades ha generado una serie de conflictos con la población de Barranquita y ha generado diversos problemas a las pésimas consecuencias sociales y laborales de la actividad, así como de depredación de humedales, aguajales, donde habitan especies como las boas o anacondas, entre otras, y que tiene que huir de sus hábitat naturales. Acontecimientos de los que no se sabe ni menos discute nada en Lima, gracias a la condescendencia de los grandes medios de comunicación y el gobierno de turno en Lima.
(2) Que desde 1976 hasta el año 2008 no reinyecta sus aguas de formación, según nos explicó el mismo vocero de la empresa, sr.Felix Ordoñez, con las graves consecuencias que esto implica: acumulación de metales pesados en los ríos donde se desechan que a través de la cadena trófica pasan a los moradores de la ribera quienes beben y comen del río, además de ser un proceso biocacumulativo, lo que significa que llegan a ser hereditarios.
(3) Se podría hablar de una relación entre la identidad mestiza y los beneficios de la petrolera; por ejemplo Saramuro,, comunidad campesina donde PetroPerú recoge el crudo de Pluspetrol para transportarlo a Iquitos, dónde se dispone de electricidad las 24 horas –en la mayoría de comunidades sólo hay 2 horas al día- y dos postas médicas –mientras en otras comunidades deben viajar 3 días para llegar a un dispensario de medicinas sin doctor-. El juez de paz de la comunidad, el sr. Torres insiste en remarcar que ellos no son indígenas sino mestizos.
(4) El pueblo Urarina, tildado de arisco por su escaso contacto con los centros urbanos, ha sabido mantener su cultura, su lengua y tradiciones –quizás gracias al aislamiento y la dispersión- durante más de quinientos años; hasta el punto de haber sido considerados extintos más de una vez por los antropólogos que todavía hoy no han conseguido encasillar al urarina en una familia lingüística. En la actualidad, este pueblo se encuentra bajo la amenaza que supone habitar un territorio considerado reserva petrolera.
(5) Que en el 2010 se tradujo en 1600 soles por familia, lo que provocó disputas internas derivadas del reparto, así como problemas derivados de la mala administración del dinero debido a la inexperiencia de los afectados en manejar grandes cantidades de dinero.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hostigamiento al pueblo Cocama por la petrolera Pluspetrol Norte S.A. en el río Marañón en el distrito de Loreto (Amazonía peruana) (II)



Desde la Amazonía peruana nos ha llegado otro testimonio del Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona, fruto de su trabajo contra el hostigamiento que el pueblo indígena de los cocamas está sufriendo desde los derrames del río Marañón y la acción esquilmadora de la empresa petrolífera. Reproducimos a continuación una entrevista con Alfonso López Tejada, líder cocama de la Comunidad 2 de mayo y representante de 52 comunidades en el río Marañón a través de la Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca (ACODECOSPAT).

Entrevista con Alfonso López Tejada [documento #3]
Por Rafael Rodríguez Domínguez y Natalia Matzner (Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona), diciembre de 2010

Alfonso López Tejada, apu de la Comunidad Nativa Dos de mayo en San Pablo de Tipishca en el distrito de Nauta, en la provincia de Loreto, en la región Loreto. Somos del pueblo Kukama-Kukamiria, orgullosos de serlo, orgullosos de la herencia ancestral, orgullosos de nuestra cultura en una lucha por la defensa de nuestros derechos y uno de los derechos elementales es el derecho al territorio, el derecho a un medio ambiente sano y al respecto.

El pueblo Kukama-Kukamiria históricamente se asentó en la selva baja inundable, en este caso nuestra comunidad está ubicada en lo que hoy llaman reserva nacional Pacaya Samiria, en las ‘confluencias’ y dos millones ochenta mil hectáreas -2.080.000- entre el río Marañón y el río Ucayali. El pueblo Kukama-Kukamiria es un pueblo directamente relacionado con el agua, con los recursos del agua y con los espíritus que hay de eso. La base de la alimentación es la pesca y los peces están en el agua, en las cochas, en las tipishcas, y hoy en día se encuentran gravemente afectados por la presencia de transnacionales que cada vez más van contaminando nuestro medio ambiento, nuestros ríos y están acabando con los recursos que existen en el agua: los peces, las taricayas, las charapas, los bujeos, las vacamarinas en las cochas, toda clase de peces que se encuentran en nuestros ríos van siendo contaminados y lo que más antes era un alimento para nosotros, hoy empieza a ser, entonces, algo que va envenenándonos permanentemente en el tiempo.

Es lamentable que en nuestro territorio Kukama exista un lote petrolero entregado por el estado peruano a la transnacional petrolera Pluspetrol Norte, S.A que el lote 8x está al interior de la reserva nacional Pacaya Samiria, mientras que las comunidades ubicadas ancestralmente en la reserva nacional Pacaya Samiria no tenemos derecho a la propiedad de territorio. Valgamos nuestro derecho en el convenio 169 y la declaración de Naciones Unidas que establecen el derecho de propiedad o de posesión ancestral a las comunidades ubicadas aún en áreas naturales protegidas pero este estado peruano ‘entreguista’ prefiere entregar a transnacionales con mucha plata negándonos el derecho al territorio a los que ancestralmente vivimos en esta parte del continente, en esta parte de la amazonia. La empresa Pluspetrol tiene una base para poder trasladar o depositar su petróleo crudo por el oleoducto en San José Saramuro, una planta de bombeo donde descargan barcazas y es enviado a Talara por el oleoducto. Siempre se vienen haciendo derrames menores, permanentemente, pero podemos hablar de dos derrames de considerable magnitud, el del año 2000: cinco mil -5.000- barriles de petróleo derramados al río Marañón irresponsablemente y el del 19 de junio de 2010, de igual modo, derramados en el río Marañón. Este último derrame que se pudo ver en la superficie del río desde San José de Saramuro, la base de Tiwintza hasta más abajo de Santa Rita de Castilla, ha sido, pues, desesperadamente profundizado en nuestros ríos por empresas utilizando un poderoso químico cuyo nombre desconocemos.

Nos dicen que fueron absorbentes pero al final vemos, en la práctica, que no fueron absorbentes, sino que fueron precipitantes porque en la medida que ha ido pasando el tiempo, ha ido nuevamente flotando a la superficie del río grandes bloques de petróleo que se iban ‘deseminando’ ya en la superficie como iban bajando. Un mes atrás, por ejemplo, aparecieron grandes manchas de petróleo a las de Nauta más abajo, en la confluencia del Marañón y el Ucayali donde nace el río Amazonas, y continuando el río Amazonas todavía a la altura de Grao e Hipólito Unanue la empresa petrolera enterada de esas grandes manchas que ya se veían en la superficie del río han utilizado yates y nuevamente ese polvo químico para seguir profundizando, han utilizado una avioneta en ese tiempo para también volver a profundizar ese crudo en el río Marañón y en el río Amazonas. Pero hemos podido lograr muestras, hemos podido lograr muestras que han sido esparcidas en las playas del río. Hemos podido encontrar muestras de peces muertos en las playas. Hemos podido encontrar muestras de este producto químico en el barranco, en los bordes del río, también hemos podido encontrar petróleo crudo que aún quedaba en las orillas del río.

Estas mismas muestras fueron presentadas en una conferencia de prensa en Iquitos que organizó la Asociación cocama de desarrollo y conversación de San Pablo de Tipishca a la cual pertenezco y a la que están afiliadas 53 comunidades kukamas-kukamirias. Convocan una conferencia y presentan nuevas evidencias de este producto en el mes de septiembre, aproximadamente, el 22 de septiembre. Eso permitió que podamos tener una reunión en el IAB y se mueva una comisión de urgencia integrada por investigadores del IAB y de la DIRESA a la zona de los hechos. Recoger las muestras y las evidencias que había en el lugar de los hechos: este insumo químico y las muestras que aún quedaban de petróleo crudo en la orilla de los ríos Amazonas y Marañón. Se pudo encontrar bujeos muertos. El hecho de que contaminen nuestros ríos y maten nuestros peces, no es que sólo se pueda mirar desde el punto de vista biológico del alimento o del agua que se toma, sino que nosotros los indígenas, los kukamas mantenemos una relación permanente con nuestro medio natural, herencia de nuestros pasados, que vivimos en el presente y lo vamos trasmitiendo a nuestros hijos porque mantener intacta nuestra identidad y fortalecerlo significa no perder esa relación con nuestro medio natural y con nuestros espíritus. En la profundidad de los ríos están nuestros espíritus, en el espacio donde vivimos están los espíritus de nuestros antepasados, en el territorio donde vivimos están los huesos de nuestros antepasados, están los ombligos de nuestros hijos y están los ombligos de nosotros mismos. Es la relación que nos une permanentemente con nuestros territorios, con nuestros ríos, con nuestros espíritus…


Nuestras plantas son vivas, son curativas, nos ayudan a sanar a nuestros enfermos como también en nuestras guerras nos ayudarán a envenenar a nuestros enemigos. El pueblo Kukama-Kukamiria no puede ser un pueblo desprendido de su cultura, desprendido de su territorio, pero estas acciones de las transnacionales y el envenenamiento a nuestros ríos hace que vayamos perdiendo ese contacto con nuestro medio natural, con las profundidades de nuestros ríos, con nuestros seres que existen ahí. Es algo que nos duele en la profundidad porque nos están arrancando algo de la herencia de nuestros antepasados que por milenios han vivido en el corazón y el alma de todos nosotros. Estamos dolidos ahora porque no solamente están acabando con nuestra cosmovisión indígena, con nuestra relación con nuestro medio, están acabando con nuestro alimento, la base de nuestra alimentación que son los peces, que es el pescado. Están acabando con la herencia que debemos dejar para nuestros hijos por eso es que ahora nos levantamos y queremos gritar al mundo diciendo que necesitamos respeto. Respeto a nuestros derechos, respeto a nuestra cultura, respeto a nuestros territorios, respeto a la herencia que tenemos que dejar para nuestros hijos. Dios nos trajo a este mundo a darnos vida en abundancia pero no nos trajo a este mundo para que transnacionales nos puedan matar sin pensar en nuestras generaciones y matar lo que tenemos con tan sólo ellos seguir acumulando más dinero para ser más ricos en convivencia con este Estado que entrega a ellos quitándonos a nosotros. Es lamentable la situación. El rompimiento de la unidad que se da muchas veces porque las empresas tienen grandes capitales que pueden comprar algunos malos dirigentes, que pueden comprar malas autoridades, malos ministros, malos presidentes pero consideramos que aún quedamos kukamas con corazón y con alma dispuestos a luchar por la defensa de la vida, por la defensa de nuestros ríos, por la defensa de la herencia que tenemos que dejar a nuestros hijos. No queremos ser responsables en el futuro de que nuestros hijos nos culpen por no haber hecho lo que tuvimos que hacer en su momento: defenderlos a ellos, defender el futuro de nuestro pueblo kukama, defender la herencia que tenemos que dejar por ellos, defender nuestros recursos.


viernes, 10 de diciembre de 2010

¡¡URGENTE!! Hostigamiento al pueblo Cocama por la petrolera Pluspetrol Norte S.A. en el río Marañón en el distrito de Loreto (Amazonía peruana)

Desde la Amazonía peruana nos ha llegado el testimonio de Natalia Matzner y Rafael Rodríguez del Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona, dos compañeros antropológos que están siendo testigos del hostigamiento que el pueblo indígena de los cocamas está sufriendo desde los recientes derrames del río Marañón y la acción esquilmadora de la empresa petrolífera. Reproducimos a continuación dos artículos sobre este devastador envite desarrollista que pretende acabar con esta tierra, sus gentes y su cultura.

La boa negra: Desastre en el Río Marañón, Amazonía Peruana [documento #1]
Por Natalia Matzner y Rafael Rodríguez (Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona, 2010

Dicen que cuando una boa se estira es porque está midiendo a su víctima, eso es lo que hace el oleoducto de la batería 3 del lote 8x de la empresa Pluspetrol Norte S.A. desde 1970. El oleoducto se estira en una longitud de 16 kilómetros desde el interior de la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta la orilla del río Marañón, el principal afluente que da nacimiento al río Amazonas.

El 19 de junio del 2010 nuevamente el río Marañón sufrió un derrame de petróleo crudo, en el año 2000, ya sufrió un derrame de 5.500 barriles de crudo por el cual nunca nadie hizo nada, básicamente por desconocimiento de los derechos por parte de la población local, en este último caso alrededor de unos 80 mil afectados, gran parte de ellos pertenecientes a la etnia cocama.

Los cocamas viven en la ribera del río Marañón, tal y como dice su nombre en la lengua tupí-guaraní, es la “persona que vive del medio”, ellos viven de la pesca, incluso en lengua cocama, pescador, cazador y guerrero son sinónimos, es decir persona que sabe matar; si la pesca se malogra se acaba con el principal medio de subsistencia local, a la vez que produce una enorme corrosión del carácter por perder lo más importante que se puede ser dentro de estas sociedades, pescador- guerrero es decir “gran persona”, con un status claramente reconocido, por tanto un terrible impacto que los lleva a la aculturación; ¿a que se dedicará esta gente que pierden lo que saben hacer?

Dentro de la cosmovisión cocama, es en el río donde descansan los huesos y los espíritus de los antepasados, es ahí donde siguen vivos, donde se mantienen y no se desperdician. Hay miles de historias que remiten al río, no poder usar esta agua nunca más, perder el contacto con el río, sentir manchado el terreno sagrado, es otro de los aspectos importantes a tener en cuenta para entender la gravedad de la contaminación para la población local, aunque por supuesto lo mas evidente y de urgencia es la cantidad de enfermedades digestivas, hepáticas y dermatológicas que se han disparado por toda la zona desde la fecha del último derrame.

Agua del río y pescado fresco es la base de la cultura cocama, aparentemente eso mismo reciben de la empresa cuando esta destruye el medio, agua embotellada y latas de atún, sin ni siquiera preocuparse a dónde irán esas toneladas de latas y plásticos una vez consumidos; consumidos en algunos de los casos, la población nos comentaba en nuestro viaje, que el atún enlatado les producía irritación en la piel y por eso preferían deshacerse de las latas, otras veces nos decían que contenían carne humana, otros que contenían carne de bufeo (delfín rosado), que no se come y que dentro de la cosmovisión cocama es un hombre blanco, también, los lugareños recibieron alimentos que se encontraban deteriorados y llenos de gusanos.

La empresa también ha dado dinero a 28 comunidades cocamas, 1600 soles por familia, un total de 1300 familias, esto mantuvo durante dos meses en discusiones a las autoridades locales del distrito de Parinari para ver a quién le tocaba el dinero, generando casi el olvido del problema inicial, el crudo en el río. Este dinero ha generado numerosas rupturas, tanto dentro de las organizaciones indígenas, como también divisiones dentro de las comunidades, la poca costumbre de los lugareños a cantidades de dinero ha generado abandonos por parte del cabeza de familia o que el dinero se esfume en compras sin sentido a nuevos comerciantes que enterados y de forma oportunista visitan la zona, aumento del consumo de alcohol industrial de forma individual, entre otras cosas.

El dinero en las comunidades se repartió de forma selectiva, mientras que la contaminación por crudo afecta a todos. Para recibir la cuantía hacía falta ser dueño de una casa o ser un matrimonio, por tanto hay cantidad de casos donde personas sobre todo mujeres quedaron fuera de toda posibilidad de recibir este dinero.

Nos preguntamos si la corporación es conciente de estos efectos negativos que su forma de subsanar daños genera o por consiguiente, si estas acciones son parte de un plan para debilitar las respuestas que afloran por el malestar social y así apaciguar a la gente. Lo que sin duda si parece es que es fácil jugar con la ansiedad de un pueblo sediento, lleno de necesidades, en situación de abandono por parte del Estado, generando una relación feudal entre empresa y lugareños.


La empresa en un intento de recoger el crudo derramado vertió un químico aglutinante a las aguas del Marañón, que precipitó el crudo al fondo del río. Hablando con José Álvarez y Victor Sotero Solís del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP), y con el biólogo Roberto Pezo de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, nos informaron que por una parte una vez usado el químico en cuestión debería ser recogido y no esperar a que se precipitara como fue el caso, (en la lógica de río como basurero), en definitiva en vez de limpiar el agua sólo se escondió la contaminación, por otra parte, el crudo y el químico en el fondo del río es comido por peces pequeños y de ahí a través de la red trófica llega al consumo humano.

La ingestión de estos absorbentes de grasas por parte de los peces hace que ellos pierdan también sus grasas, es decir sus huevos y cabe la posibilidad de que no se reproduzcan. Igualmente lo más destacable de este asunto es la cuestión de bioacumulación por la cual los peces carnívoros grandes después de haber comido muchos peces pequeños absorben todos los hidrocarburos y metales pesados que estos pequeños contengan y estos después llegan a las personas que también van acumulando metales, con las gravísimas consecuencias que esto conlleva. De alguna manera esto efectos son evidentes y en cada comunidad existen enfermedades digestivas, hepáticas y dermatológicas, los efectos mas dañinos de la contaminación en personas se verán más a largo plazo, ¿se desarrolla un cerebro joven, lleno de plomo o cadmio?

Esta situación no para de agravarse, la falta de agua (porque ni llueve), alimentos y medicamentos y en una necesidad enorme de ser oídos, ha obligado a una organización indígena divida a tomar diferentes medidas, una parte de ellos decidieron tomar el río Marañón desde el lunes 25 de octubre, después de varios días de corte, también deciden tomar la carretera de Iquitos – Nauta, generando una enorme tensión, 5 mil indígenas estuvieron en la orilla del río impidiendo el paso de las embarcaciones a espera de respuestas, hasta el 29 de octubre que finalmete se abrió de nuevo el río después de las primera consecuencia grave de esta toma, se habla de desaparecidos, también de muertos en los enfrentamientos contra las lanchas que pretendían pasar, la prensa regional lo deja en sólo un desaparecido que ya apareció, un joven de veinte años que cayó de una canoa en el intento de parar una lancha comercial.

Los cocamas se enfrentan a varios retos importantes en una situación como es la actual, principalmente deben saber discernir en qué consiste el desarrollo para su pueblo, desde la industria, desarrollo siempre será una cuestión de más máquina, sin embargo los lugareños deben pensar el desarrollo en otras líneas, como por ejemplo la recuperación de la cultura y la lengua, la creación de redes para la defensa del territorio y fortalecimiento de sus organizaciones indígenas sin tener en cuenta los chismes y difamaciones, si no es así el futuro será mas oscuro que el petróleo, ya que no es sólo el petróleo lo que les amenaza, el desarrollo de macroproyectos paralelos a las industrias extractivas tales como la construcción de un tren desde Iquitos a Yurimaguas para trasportar el crudo por tierra, deforestando incluso zonas reconocidas como parque nacional y sin ni siquiera haber consultado a las comunidades nativas residentes, siendo esto un derecho. O la implantación de árboles de aguaje modificados genéticamente que en teoría absorben metales pesados ¿que fruto puede dar un árbol alimentado con zinc o plomo?

Todo esto pasa en el río Marañón y el bajo nauta donde nace el río Amazonas, la séptima maravilla del mundo.

Nota de autores: La foto del niño Óscar Mozombite, forma parte del expediente de denuncia para el juicio por la vía civil. En el video se puede ver un extracto de la declaración jurada de su madre.
 


¿Qué dicen los tigres?, últimas noticias desde el río Marañón, Amazonía peruana [documento #2]
Por Rafael Rodríguez y Natalia Matzner (Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona)

“¿Qué dicen los tigres?”, así se dirigen los indígenas Cocamas a sus hermanos cuando uno se acerca al grupo, se refieren a sus iguales como tigres, el animal más fiero de la amazonía, conocido en la zona como otorongo y relacionado a un millón de historias donde se miden fuerzas, capacidades y poderes. Enterarse qué dicen los tigres es fundamental para saber en qué punto se encuentran los que nos rodean y saber si el terreno es transitable, pacífico o se esta rodeado por la amenaza. Una amenaza supone un peligro inminente que se acerca, y ese peligro es la enfermedad, la muerte de los habitantes de la amazonía y la devastación de la tierra. Entonces, ¿quién es éste depredador? ¿quiénes son los responsables?

Perú está divido por casi 60 Lotes, incluso el distrito de Loreto (amazonía) está por más de la mitad en manos de cinco empresas petroleras (Talismán 15,4%, ConocoPhilips 14,6%, Cepsa 12%, Repsol 6,7%, Pluspetrol 5,4%), y donde la ciudad de Iquitos misma se encuentra dentro de un lote petrolero (lote 122). El Estado da en concesión estos Lotes a empresas, industrias extractivas, multinacionales…etc., como si estuviesen vacíos, sin gente, sin flora y fauna milenaria, sin respetar las mismas reservas nacionales que ellos mismos nombran y sin regularizar las devastaciones humanas y naturales que producen las extracciones de minerales e hidrocarburos. El último comunicado de la organización de indígenas de la Amazonía peruana ORPIO, revela la irritación a causa del derrame de petróleo realizado por Pluspetrol Norte S.A. del pasado 19 de Junio en el río Marañón, el siguiente extracto del comunicado apuntala a los responsables: “Los conflictos sociales como el Baguazo, no son reacción antojadiza de un grupo de bárbaros, sino una respuesta a la impotencia de no ser escuchado por este gobierno que sólo le importa el color verde del dólar que podrá sacar de cada Lote Petrolero”.

Amenazados, así es como ante la presión de las negociaciones entre lugareños y empresa, la gente del río Marañón se ha llegado a sentir, amenazados por todas las partes, incluso por sus hermanos, tras las negociaciones que vinieron después de la toma del río 25 de octubre que se llevó a cabo por parte de pobladores que no fueron tomados en cuenta a la hora en que la empresa responsable del derrame Pluspetrol Norte S.A. repartiese su mal llamado “apoyo social”.

Estas negociaciones han servido sobre todo para desviar la atención en los asuntos de fondo (contaminación en el río y sus gravísimas consecuencias, sociales, culturales y medioambientales) contentando a la gente con 350 soles por familia y 35 toneladas de comida en lata y agua embotellada que deberían haberse repartido con anterioridad y que servirán entre otras cosas, para seguir cambiando los hábitos alimenticios locales, agua del río y pescado fresco.

Finalmente, aquí no se negocian asuntos relevantes como: si es viable la extracción de hidrocarburos, si hay formas menos dañinas de realizar esta faena, si es posible ejecutar algún cambio legislativo respecto a industrias extractivas, si se respetan los derechos a consulta a las comunidades, si son o no viables las prácticas de remediación de daños o reinyecciones de aguas de formación, así hasta un largo etcétera.

Los resultados de la mencionada negociación es a fin de cuentas la misión principal de lo que llaman Responsabilidad Social Corporativa (RSC), apaliar y minimizar daños con la clara intensión de crear paz social que permita seguir trabajando en las condiciones más favorables económicamente.

Por tanto, lo que se negocia es la derrota, la enfermedad, el plomo o cadmio en la sangre debido a las prácticas de extracción, o bien la pérdida de las formas de subsistencia tradicionales recibiendo a cambio muy poco, un premio de consolación o a veces incluso nada, como el caso de la gente del Bajo Nauta, quienes habiendo sufrido el derrame no se les considera impactados por estar muy alejados del punto del derrame como para entrar dentro del círculo de los que algo recibirán. A esta altura del río Marañón está la comunidad de Miguel Grau con su oxidado e inacabado mirador turístico, bien, los turistas podrán ir allí a ver personas enfermas y sin agua, ellos mismos pasarán sed, lo aseguramos.

Esta situación de abandono -por parte del Estado- y por consecuencia de semi feudalismo -por parte de la Corporación- que vive la gente del río Marañón, obliga a que incluso en la división entre lugareños, se intente a través de la organización indígena conseguir algo más que latas y botellas de agua, algo más que un poco de plata; para eso se quiere interponer una denuncia por la vía civil a la empresa responsable (Pluspetrol Norte S.A) una medida única, nunca vista en la zona , ya que normalmente las empresas consiguen negociar de forma directa lo que ellas consideran oportuno y se ahorran la demanda. A través de esta denuncia se quiere conseguir reconocimiento y respeto para la gente, para el río y por la vida; para esto, los lugareños del río Marañón están obligados a definirse y eso es lo que ha ocurrido, Alfonso López (líder cocama) recibe desde ya, y después de unas prolongadas reuniones en la ciudad de Nauta, todo el respaldo por parte de Acodecospat (asociación cocama de desarrollo y conservación San Pablo de Tipishca) para llevar adelante la demanda.

El pronunciamiento de los indígenas y habitantes de la amazonía ha sido en los últimos años ferozmente mitigado por parte del Estado, sólo falta recordar los trecientos muertos en la Masacre de Bagua (05/01/2009) y los 21 procesados luego de las protestas del Caso Andoas (03/2008). Evidentemente el Estado se dedica a criminalizar a estos que no se conforman con un caramelo por la derrota, y por el momento la vía judicial por la que opta ORPIO y Acodecospat sigue en pie, pero ellos en la estrategia tienen presente que la amenaza está latente. Por el momento, en el caso del derrame del río Marañón, el papel que ha realizado el Gobierno Regional de Loreto ha sido el de ignorarlos.

Desplazándonos geográficamente, nos situamos en la ciudad de Lima, encontramos un amplio grupo de jóvenes, preocupados por lo que sucede en el rio Marañón y en la Amazonía en general, sorprendente porque es normal que lo que sucede en la selva no interese a nadie, ni siquiera en la ciudad de la selva, Iquitos. Estos jóvenes limeños son concientes de que los problemas de la amazonía no son aislados, que lo que acontece en la selva afecta a todos y además pasa en muchos otros lugares, las graves situaciones que se producen en los lugares donde empresas extractivas operan hacen que las poblaciones se desplacen y por consiguiente aumenten los barrios periféricos las tasas de extrema pobreza, por tanto viajando con ellos el malestar y en muchos casos la enfermedad, (pero no se confunda para nada queremos hacer de las víctimas los culpables, como sí lo hace el Estado). Los peces y frutos contaminados también llegan lejos, son consumidos y comercializados tanto en zonas alejadas del punto de contaminación como en los mercados de las ciudades, por tanto sigan atentos porque nadie está a salvo de estas catástrofes.

Líderes indígenas intentan también a través de la política dar freno a estas situaciones, está claro que desde hace mucho la selva se entregó a multinacionales extranjeras que extraen los recursos y no se preocupan más que de sus propios beneficios, sin embargo la solución de estas situaciones no pasa por la nacionalización de estas industrias, o por si son estados capitalistas, socialistas o de otro tipo, el problema no es si las materias primas se exportan o se quedan en el lugar de origen, el problema está en las formas de producción, en las formas de la industria, en la fe ciega que demuestran todos por el progreso, una idea por la cual teóricamente llegaremos a ser ricos, al máximo bienestar, donde la visión lineal de la vida moderna obliga al abandono de lo considerado como el pasado, lo obsoleto, considerando un obstáculo al desarrollo la vida tradicional y cíclica. Nosotros nos preguntamos, ¿podrán los indígenas desde la política cambiar esto? ¿Podrán al menos evitar esto que muestran las fotos?

Niño afectado por el derrame de crudo. Comunidad Santa Rita de Castilla. 08/09/2010

Dibujo de alumno de primaria de la Escuela de Santa Rita de Castilla. Los dibujos realizados por dichos alumnos está expuesta en Iquitos, en la Universidad Científica del Perú, desde el 10/12/2010

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