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martes, 22 de marzo de 2011

Derrame en Chambira. De humedales, hormigas y petróleo

Los antropólogos Sergio Garcia Perez y Jimmy Flores Altamirano nos mandan desde Lima este texto, sobre la situación del Distrito de Urarinas, Loreto, y de sus gentes en la Amazonia Peruana y el terrible envite de la empresa petrolífera argentina PlusPetrol Norte S.A.

Derrame en Chambira. De humedales, hormigas y petróleo.
(por Sergio García Pérez y Jimmy Flores Altamirano. Lima, Marzo 2011)

Distrito de Urarinas, Loreto, Amazonia Peruana; el verde selvático de una de las candidatas a maravilla del Mundo se cubre de negro. Históricamente zona dejada a la mano de Dios, las Empresas y el Ejército: Predicadores, milenaristas y apocalípticos crearon escuela, empresarios explotaron la shiringa o caucho hasta agotarla por completo, el Ejército peruano reclutó combatientes para la el conflicto contra el Ecuador y ahora recoge jóvenes de 18 y 19, sin mayor experiencia de combate, mal preparados, mal alimentados y sin los implementos adecuados, para enfrentarse contra el narcotráfico y los grupos armados a su servicio en el Valle del Río Apurímac y Ene (V.R.A.E.), la principal zona productora de cocaína y de soldados muertos en los últimos cinco años.

En la actualidad, el Perú avanza según informan los candidatos políticos en plena campaña, pero la selva amazónica sigue siendo un espacio en el que evangelistas ganan numerosos adeptos, contratistas de las empresas del Grupo Romero(1), dedicadas a la siembra de palma aceitera para biocombustibles, recorren la zona llevándose con falsas promesas a comuneros a trabajar al departamento de San Martín por 10 soles el día, y dónde la aspiración de muchos jóvenes pasa por ingresar en el cuerpo militar como un medio de ingresos y subsistencia temporal.

El hecho que la Amazonía peruana sea una zona rica en recursos es algo que han sabido ver las petroleras que operan desde hace más de cuarenta años en las cuencas de los ríos Tigre, Pastaza, Corrientes, Marañón y Amazonas; repartiéndose el terreno en un loteo que incluye la explotación de reservas naturales como la del Pacaya Samiria en el lote 8X donde opera la empresa argentina PlusPetrol Norte S.A. sin tener en cuenta a los pobladores de la zona, que directa o indirectamente se les está forzando a cambiar sus formas de hacer y cultura o a marchar del territorio.

El impacto socio-ambiental de las empresas en esta zona ha pasado inadvertido hasta la última década, desde que en el año 2000 el derrame de 5500 barriles de crudo en el río Marañón sientan precedente. Un nuevo derrame en el 2010, esta vez de 300 barriles de crudo, dispara la alarma entre la población local y comienzan a hacerse evaluaciones del impacto no sólo de los derrames sino de la propia actividad petrolera: aguas de formación(2), contagio de enfermedades, etc.

Por impacto ambiental de la actividad petrolera y sus derrames se entiende la muerte y contaminación de especies animales y vegetales; la disminución acelerada de la flora y la fauna del lugar; la existencia de metales pesados (cadmio, plomo y zinc, entre otros) tanto en el río, como en pescados (y, por ende, en los pobladores ya que el pescado es la base alimentaria de la zona). Todo esto tiene una repercusión directa en la población del lugar, que cocina, se alimenta y lava en estas aguas: escasez de alimentos, déficit de desarrollo cerebral y muscular infantil consecuencia de los metales pesados ingeridos, aumento de casos de cólicos, dermatomicosis, cáncer de laringe y tosferina entre otras, son las consecuencias más inmediatas.

El impacto social de estas corporaciones en la población no es menos grave: ruptura del tejido social existente motivada por las “costumbres” que lleva la corporación y sus trabajadores a las comunidades –alcohol, cambio de la dieta alimentaria, aparatos tecnológicos,…- ; divisiones internas y externas a causa de las políticas de los “beneficios recibidos” por daños causados, indemnizaciones selectivas que enfrentan a familias por algunos escasos puñados de soles - debido a la falta de costumbre en la acumulación de dinero; pérdida de la identidad cultural motivado por el desprestigio al indígena y el recurso del mestizo(3); así como la dependencia que se crea en algunas comunidades hacia las corporaciones, las que piden como a un padre que nunca está en casa, que se haga cargo de los daños que la misma corporación ha provocado.

Un nuevo derrame, esta vez en el río Chambira –afluente del Marañón- ha vuelto a poner en vilo a la población, Urarina(4) en su mayoría, que acostumbrada a ver correr el negro del crudo por el rio se preguntan por las nuevas consecuencias: ¿bufeos muertos flotando en el río? ¿ árboles negros y abrasados?


Se hace necesario recordar algunos cambios relacionados con el inicio de las actividades extractivas en el Chambira en 1997; como por ejemplo que los bufeos, cocodrilos y otros animales acuáticos que poblaban este río de agua oscura prácticamente hoy día han desaparecido; o como en ese mismo año aparecen los primeros casos de tos ferina en la población infantil indígena; o como las compañías petroleras entraron en la zona ayudados por el ILV –organización evangélica que traduce la Biblia a lenguas nativas, alegando ayudar a estos pueblos, mientras la cuenca del río ha carecido de posta médica hasta escasos cinco años, implicando esto el desplazamiento de más de tres días en peque (canoa con motor) o una semana en canoa, en caso de necesaria visita al médico.

El reciente enero, el equivalente a 400 barriles de petróleo se han derramado en un aguajal a escasos cuarenta metros del río Chambira, a la altura de la comunidad de Nueva Alianza. En el aguajal habita la Yacumama o madre del aguaje, la grandiosa anaconda que ha dado origen a tantos mitos, leyendas y canciones; pero en el aguajal de Alianza no vimos ni una serpiente, sólo árboles quemados, aceite, petróleo y trabajadores de Pluspetrol limpiando, como el que rompe un vaso y esconde los cristales rotos esperando que nadie eche en falta el recipiente. La empresa. elude responsabilidades alegando que el derrame no ha llegado al río –obviando que dicho derrame se ha dado en un humedal donde filtra el agua a escasos cuarenta metros de la cuenca, con lo que el petróleo filtra directo al río- y que no ha sido por el mal estado de las tuberías –que se encuentran oxidadas y viejas como hemos comprobado- sino por el acto vandálico de saboteadores. Mientras tanto, los especialistas mantienen silencio acerca del estado del río. La Dirección General de Salud –DIGESA- no ha hecho evaluación, y el Instituto de Investigaciones Amazónicas –IIAP- parece haber quedado vetado para el Ministerio de Salud y Medio Ambiente después que su informe acerca de la contaminación en el Marañón en el 2010 concluyera afirmando que existen 10 veces más metales pesados en el río de los permitidos, informe tremendamente contradictorio con el de DIGESA que concluyó afirmando que existe contaminación pero que es tolerable.

A fechas de hoy, ya dos meses después del derrame, representantes de 14 comunidades afectadas del Chambira y del Marañón –que también en enero sufrió un nuevo derrame al rebasar el depósito por un descuido de los trabajadores-, se encuentran en la ciudad de Iquitos reclamando a la empresa argentina responsabilidades. Habría que tener en cuenta el esfuerzo que supone para estas personas el mantenerse durante ya un mes en una ciudad, alejadas de sus comunidades y abandonando sus chacras, gastando diariamente soles de los que carecen; mientras la empresa se desentiende con un “vuelva usted mañana”.

Ante este conflicto en particular dos opciones posibles: la primera, reclamar, negociar y aceptar la indemnización de la compañía(5); y otra, denunciar vía civil y penal lo que está ocurriendo en esta zona desde hace más de 40 años. Algunas organizaciones y moradores se han encaminado ya hacia esta segunda opción, sin duda menos inmediata y más sufrida, con la intención de unir los diferentes pueblos de la zona para juntos afrontar a las grandes corporaciones.

Los kukamas, pueblo vecino de los urarinas, en el río Marañón cuentan como los shitaracuys, un tipo de hormigas, carecen de miedo y pueden enfrentar cualquier amenaza por grande que sea; por ejemplo, al encontrarse una víbora se amontonan uno sobre otro encima de su cuerpo hasta que la serpiente huye. Semejante situación la que se les presenta a los pueblos indígenas amazónicos, quienes o se unen para juntos decidir sobre su futuro, o intentan salvarse de a uno dejando atrás cultura y cosmovisión.

(1) Uno de los más grandes e influyentes grupos económicos del Perú, que en los últimos años diversificó más su presencia económica invirtiendo en la producción de palma aceitera para la producción de biocombustible en la Región de San Martín, colindante con Loreto. Desde hace un par de años el desarrollo de sus actividades ha generado una serie de conflictos con la población de Barranquita y ha generado diversos problemas a las pésimas consecuencias sociales y laborales de la actividad, así como de depredación de humedales, aguajales, donde habitan especies como las boas o anacondas, entre otras, y que tiene que huir de sus hábitat naturales. Acontecimientos de los que no se sabe ni menos discute nada en Lima, gracias a la condescendencia de los grandes medios de comunicación y el gobierno de turno en Lima.
(2) Que desde 1976 hasta el año 2008 no reinyecta sus aguas de formación, según nos explicó el mismo vocero de la empresa, sr.Felix Ordoñez, con las graves consecuencias que esto implica: acumulación de metales pesados en los ríos donde se desechan que a través de la cadena trófica pasan a los moradores de la ribera quienes beben y comen del río, además de ser un proceso biocacumulativo, lo que significa que llegan a ser hereditarios.
(3) Se podría hablar de una relación entre la identidad mestiza y los beneficios de la petrolera; por ejemplo Saramuro,, comunidad campesina donde PetroPerú recoge el crudo de Pluspetrol para transportarlo a Iquitos, dónde se dispone de electricidad las 24 horas –en la mayoría de comunidades sólo hay 2 horas al día- y dos postas médicas –mientras en otras comunidades deben viajar 3 días para llegar a un dispensario de medicinas sin doctor-. El juez de paz de la comunidad, el sr. Torres insiste en remarcar que ellos no son indígenas sino mestizos.
(4) El pueblo Urarina, tildado de arisco por su escaso contacto con los centros urbanos, ha sabido mantener su cultura, su lengua y tradiciones –quizás gracias al aislamiento y la dispersión- durante más de quinientos años; hasta el punto de haber sido considerados extintos más de una vez por los antropólogos que todavía hoy no han conseguido encasillar al urarina en una familia lingüística. En la actualidad, este pueblo se encuentra bajo la amenaza que supone habitar un territorio considerado reserva petrolera.
(5) Que en el 2010 se tradujo en 1600 soles por familia, lo que provocó disputas internas derivadas del reparto, así como problemas derivados de la mala administración del dinero debido a la inexperiencia de los afectados en manejar grandes cantidades de dinero.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hostigamiento al pueblo Cocama por la petrolera Pluspetrol Norte S.A. en el río Marañón en el distrito de Loreto (Amazonía peruana) (II)



Desde la Amazonía peruana nos ha llegado otro testimonio del Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona, fruto de su trabajo contra el hostigamiento que el pueblo indígena de los cocamas está sufriendo desde los derrames del río Marañón y la acción esquilmadora de la empresa petrolífera. Reproducimos a continuación una entrevista con Alfonso López Tejada, líder cocama de la Comunidad 2 de mayo y representante de 52 comunidades en el río Marañón a través de la Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca (ACODECOSPAT).

Entrevista con Alfonso López Tejada [documento #3]
Por Rafael Rodríguez Domínguez y Natalia Matzner (Grupo de Antropología y Estudios de la Cultura Visual de Barcelona), diciembre de 2010

Alfonso López Tejada, apu de la Comunidad Nativa Dos de mayo en San Pablo de Tipishca en el distrito de Nauta, en la provincia de Loreto, en la región Loreto. Somos del pueblo Kukama-Kukamiria, orgullosos de serlo, orgullosos de la herencia ancestral, orgullosos de nuestra cultura en una lucha por la defensa de nuestros derechos y uno de los derechos elementales es el derecho al territorio, el derecho a un medio ambiente sano y al respecto.

El pueblo Kukama-Kukamiria históricamente se asentó en la selva baja inundable, en este caso nuestra comunidad está ubicada en lo que hoy llaman reserva nacional Pacaya Samiria, en las ‘confluencias’ y dos millones ochenta mil hectáreas -2.080.000- entre el río Marañón y el río Ucayali. El pueblo Kukama-Kukamiria es un pueblo directamente relacionado con el agua, con los recursos del agua y con los espíritus que hay de eso. La base de la alimentación es la pesca y los peces están en el agua, en las cochas, en las tipishcas, y hoy en día se encuentran gravemente afectados por la presencia de transnacionales que cada vez más van contaminando nuestro medio ambiento, nuestros ríos y están acabando con los recursos que existen en el agua: los peces, las taricayas, las charapas, los bujeos, las vacamarinas en las cochas, toda clase de peces que se encuentran en nuestros ríos van siendo contaminados y lo que más antes era un alimento para nosotros, hoy empieza a ser, entonces, algo que va envenenándonos permanentemente en el tiempo.

Es lamentable que en nuestro territorio Kukama exista un lote petrolero entregado por el estado peruano a la transnacional petrolera Pluspetrol Norte, S.A que el lote 8x está al interior de la reserva nacional Pacaya Samiria, mientras que las comunidades ubicadas ancestralmente en la reserva nacional Pacaya Samiria no tenemos derecho a la propiedad de territorio. Valgamos nuestro derecho en el convenio 169 y la declaración de Naciones Unidas que establecen el derecho de propiedad o de posesión ancestral a las comunidades ubicadas aún en áreas naturales protegidas pero este estado peruano ‘entreguista’ prefiere entregar a transnacionales con mucha plata negándonos el derecho al territorio a los que ancestralmente vivimos en esta parte del continente, en esta parte de la amazonia. La empresa Pluspetrol tiene una base para poder trasladar o depositar su petróleo crudo por el oleoducto en San José Saramuro, una planta de bombeo donde descargan barcazas y es enviado a Talara por el oleoducto. Siempre se vienen haciendo derrames menores, permanentemente, pero podemos hablar de dos derrames de considerable magnitud, el del año 2000: cinco mil -5.000- barriles de petróleo derramados al río Marañón irresponsablemente y el del 19 de junio de 2010, de igual modo, derramados en el río Marañón. Este último derrame que se pudo ver en la superficie del río desde San José de Saramuro, la base de Tiwintza hasta más abajo de Santa Rita de Castilla, ha sido, pues, desesperadamente profundizado en nuestros ríos por empresas utilizando un poderoso químico cuyo nombre desconocemos.

Nos dicen que fueron absorbentes pero al final vemos, en la práctica, que no fueron absorbentes, sino que fueron precipitantes porque en la medida que ha ido pasando el tiempo, ha ido nuevamente flotando a la superficie del río grandes bloques de petróleo que se iban ‘deseminando’ ya en la superficie como iban bajando. Un mes atrás, por ejemplo, aparecieron grandes manchas de petróleo a las de Nauta más abajo, en la confluencia del Marañón y el Ucayali donde nace el río Amazonas, y continuando el río Amazonas todavía a la altura de Grao e Hipólito Unanue la empresa petrolera enterada de esas grandes manchas que ya se veían en la superficie del río han utilizado yates y nuevamente ese polvo químico para seguir profundizando, han utilizado una avioneta en ese tiempo para también volver a profundizar ese crudo en el río Marañón y en el río Amazonas. Pero hemos podido lograr muestras, hemos podido lograr muestras que han sido esparcidas en las playas del río. Hemos podido encontrar muestras de peces muertos en las playas. Hemos podido encontrar muestras de este producto químico en el barranco, en los bordes del río, también hemos podido encontrar petróleo crudo que aún quedaba en las orillas del río.

Estas mismas muestras fueron presentadas en una conferencia de prensa en Iquitos que organizó la Asociación cocama de desarrollo y conversación de San Pablo de Tipishca a la cual pertenezco y a la que están afiliadas 53 comunidades kukamas-kukamirias. Convocan una conferencia y presentan nuevas evidencias de este producto en el mes de septiembre, aproximadamente, el 22 de septiembre. Eso permitió que podamos tener una reunión en el IAB y se mueva una comisión de urgencia integrada por investigadores del IAB y de la DIRESA a la zona de los hechos. Recoger las muestras y las evidencias que había en el lugar de los hechos: este insumo químico y las muestras que aún quedaban de petróleo crudo en la orilla de los ríos Amazonas y Marañón. Se pudo encontrar bujeos muertos. El hecho de que contaminen nuestros ríos y maten nuestros peces, no es que sólo se pueda mirar desde el punto de vista biológico del alimento o del agua que se toma, sino que nosotros los indígenas, los kukamas mantenemos una relación permanente con nuestro medio natural, herencia de nuestros pasados, que vivimos en el presente y lo vamos trasmitiendo a nuestros hijos porque mantener intacta nuestra identidad y fortalecerlo significa no perder esa relación con nuestro medio natural y con nuestros espíritus. En la profundidad de los ríos están nuestros espíritus, en el espacio donde vivimos están los espíritus de nuestros antepasados, en el territorio donde vivimos están los huesos de nuestros antepasados, están los ombligos de nuestros hijos y están los ombligos de nosotros mismos. Es la relación que nos une permanentemente con nuestros territorios, con nuestros ríos, con nuestros espíritus…


Nuestras plantas son vivas, son curativas, nos ayudan a sanar a nuestros enfermos como también en nuestras guerras nos ayudarán a envenenar a nuestros enemigos. El pueblo Kukama-Kukamiria no puede ser un pueblo desprendido de su cultura, desprendido de su territorio, pero estas acciones de las transnacionales y el envenenamiento a nuestros ríos hace que vayamos perdiendo ese contacto con nuestro medio natural, con las profundidades de nuestros ríos, con nuestros seres que existen ahí. Es algo que nos duele en la profundidad porque nos están arrancando algo de la herencia de nuestros antepasados que por milenios han vivido en el corazón y el alma de todos nosotros. Estamos dolidos ahora porque no solamente están acabando con nuestra cosmovisión indígena, con nuestra relación con nuestro medio, están acabando con nuestro alimento, la base de nuestra alimentación que son los peces, que es el pescado. Están acabando con la herencia que debemos dejar para nuestros hijos por eso es que ahora nos levantamos y queremos gritar al mundo diciendo que necesitamos respeto. Respeto a nuestros derechos, respeto a nuestra cultura, respeto a nuestros territorios, respeto a la herencia que tenemos que dejar para nuestros hijos. Dios nos trajo a este mundo a darnos vida en abundancia pero no nos trajo a este mundo para que transnacionales nos puedan matar sin pensar en nuestras generaciones y matar lo que tenemos con tan sólo ellos seguir acumulando más dinero para ser más ricos en convivencia con este Estado que entrega a ellos quitándonos a nosotros. Es lamentable la situación. El rompimiento de la unidad que se da muchas veces porque las empresas tienen grandes capitales que pueden comprar algunos malos dirigentes, que pueden comprar malas autoridades, malos ministros, malos presidentes pero consideramos que aún quedamos kukamas con corazón y con alma dispuestos a luchar por la defensa de la vida, por la defensa de nuestros ríos, por la defensa de la herencia que tenemos que dejar a nuestros hijos. No queremos ser responsables en el futuro de que nuestros hijos nos culpen por no haber hecho lo que tuvimos que hacer en su momento: defenderlos a ellos, defender el futuro de nuestro pueblo kukama, defender la herencia que tenemos que dejar por ellos, defender nuestros recursos.